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Todos los hombres buscan el gozo, el contentamiento del corazón que viene de la paz y la satisfacción del alma. Pero entre más lo buscan, más frustración, tristeza y desmayo encuentran, porque lo buscan en las cosas de este mundo.

 

¿Por qué no satisfacen las riquezas, los placeres carnales, las fiestas, el honor, el buen trabajo, y aún el amor familiar? ¿Por qué no producen el gozo que todos buscan?

 

Es porque el hombre, en cuerpo y alma, mente y corazón fue hecho para Dios.

 

El hombre fue creado a la imagen de Dios, y por eso encuentra su gozo y satisfacción solamente en El. Fue creado como una criatura eterna que vivirá para siempre tal como Dios; el hombre fue creado para otro mundo y por eso las cosas de este mundo no le producen contentamiento.

 

“Porque todo lo que hay en el mundo - los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida - no proviene del Padre sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.” (1 Juan 2:16,17) 

 

Por lo tanto, el hombre nunca jamás encontrará el gozo buscando todo lo que hay en este mundo.

 

Entonces, ¿qué debe buscar para encontrar el gozo y el contentamiento del alma?

 

1) La Biblia nos enseña que el hombre fue creado para la gloria de Dios.

 

“Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los críe, los formé y los hice.” (Isaías 43:7)

 

Dios nos creó para magnificar su grandeza, su santidad, su amor y para deleitarnos en el perfecto bien. Así es que reflejamos el carácter y la gloria de Dios, el cual posee la santidad, el amor puro y el sumo bien. Nos creó para manifestar su bondad, su verdad, su belleza, su sabiduría y su justicia. Y nuestro gozo más grande viene cuando cumplimos con este propósito, es decir, glorificando a El. Esto significa que Dios es glorificado cuando nosotros nos deleitamos en El.

 

2) Buscar la gloria de Dios esta tanto nuestro deber como nuestro deleite. 

 

“Por tanto, ya sea que comáis o bebáis, o que hagáis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10:31)

 

Nuestro deber proviene de nuestro propósito. Nuestro primer deber es valorar a Dios contentándonos en El y en todo lo que El se ha propuesto para nosotros. Esto es la esencia del amor a Dios (Mateo 22:37), de la fe en Dios (1 Juan 5:3-4) de la gratitud hacia Dios (Salmo 100:2-4). Es la raíz de toda obediencia verdadera, especialmente en cuanto al amor al prójimo (Col.1:4,5).

 

3) Todos nosotros hemos fallado no glorificando a Dios como debiéramos. 

 

“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.” (Romanos 3:23)

 

¿Qué quiere decir “están destituidos de la gloria de Dios”? Significa que en vez de cumplir con nuestro propósito, hemos buscado nuestra satisfacción y gozo en otros placeres y los estimamos como si fueran más valiosos que Dios. Esto es la idolatría y el menosprecio hacia Dios. Desde que el pecado entró al mundo, todos los hombres han rechazado a Dios como su Tesoro, su Maestro, su Gozo y su Señor. (Efesios 2:3) Esto es una ofensa horrible ante la grandeza de Dios. (Jeremías 2:12-13)


 

4) Todos nosotros estamos sujetos a la condenación justa de Dios.

 

“Porque la paga del pecado es muerte.” (Romanos 6:23)

 

Todos nosotros hemos menospreciado a Dios y su gloria. ¿Cómo? Debido a nuestra ingratitud, falta de amor y desobediencia al preferir los placeres del mundo en vez de El. Por lo tanto, Dios sería justo excluyéndonos del disfrute de su presencia y su gloria para siempre. “Ellos serán castigados con eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, cuando él venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado por todos los que creyeron.” (2 Tesalonicenses 1:9)

 

La palabra “infierno” es usada doce veces en el nuevo testamento: once veces por Jesucristo mismo. No es un mito fabricado por predicadores enojados o morbosos. Es una advertencia solemne del Hijo de Dios quien murió para rescatar a los pecadores de la maldición. El descuidar esta advertencia es un peligro enorme para nosotros. Pero gracias a Dios, la Biblia no nos deja ante este mensaje tan desalentador.

 

5) Dios mandó a su Hijo para proveer la paz con Dios y el gozo eterno.

 

“Fiel es esta palabra y digna de toda aceptación: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores.” (1 Timoteo 1:15)

 

La buena nueva es que Cristo vino a pagar la condenación justa que merecemos y a cambiar el corazón corrupto para que pueda gozar de El glorificándole y obedeciéndole. Y El se levantó de los muertos para probar su poder vivificador y salvador. Esto quiere decir que Dios puede perdonar a los pecadores culpables y seguir siendo justo. “Porque Cristo también padeció una vez para siempre por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios...” (1 Pedro 3:18) “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (Juan 10:10)

 

6) Todos los beneficios logrados por la muerte de Cristo pertenecen a los que se arrepienten y confían en El.

 

“Por tanto, arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados” (Hechos 3:19)  “Cree en el Señor Jesús y serás salvo” (Hechos 16:31)

 

“Arrepentirse” quiere decir confesar y abandonar el pecado y sus promesas engañosas de gozo. “Creer en Cristo” quiere decir volvernos a El como la única esperanza para tener paz para con Dios en vez de enemistad y para tener el perdón que solamente El puede dar.  No podemos ganar o merecer esta vida abundante, la salvación del pecado y sus deseos, ni el rescate de la ira de Dios. Es un don de Dios, el don de su gracia por medio del arrepentimiento y la fe. Y tú la puedes tener, si la buscas y valoras por encima de todos los placeres de este mundo. (Mateo 13:44)  No puedes tener el gozo divino y los placeres del pecado al mismo tiempo.  La salvación del hombre logra el propósito de Dios: que El sea glorificado en nosotros librándonos de nuestra vida egoísta, infeliz y condenada. El es glorificado en nosotros y podremos estar gozosos en El para siempre.

¿Quieres esta clase de gozo que viene de Dios y la satisfacción en El? Si es así, es Dios quien ha puesto en ti este deseo porque el hombre natural y corrupto no busca a Dios. (Rom.3:10-11) Por eso la Biblia nos manda a arrepentirnos de nuestro rechazo a Dios y de los placeres engañosos del pecado. Ruega a Cristo para que El te libre de tu esclavitud a los malos deseos de este mundo. Encuentra en Cristo y en sus promesas la satisfacción de tu alma que es superior a todos los placeres temporales del pecado.

Empieza a estudiar la Biblia para encontrar las promesas de Dios que te pueden librar.

Busca la iglesia que enseñe la Palabra de Dios en donde puedas adorar a Dios y crecer en la gracia con los otros creyentes quienes estiman a Cristo y su palabra por encima de todo.


 


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